¿Estado de Derecho?

Hace cuatro años, mientras me encontraba cursando dos materias de la carrera de Economía en la Universidad de Yale, tuve la oportunidad de conocer y charlar un breve instante con el Dr. Ernesto Zedillo, ex -presidente de nuestro país y profesor en esta prestigiosa universidad.

En una mesa redonda, nos permitieron a varios compañeros realizarle una pregunta al ex mandatario, yo aprovechando la oportunidad le cuestioné: “Doctor, en su opinión, ¿cuál es el principal reto para la economía mexicana para alcanzar un desarrollo sostenible que se vea reflejado en una mayor calidad de vida para todos los mexicanos?”

El Dr. Zedillo me contestó: “La respuesta es muy simple, son tan sólo tres palabras: Estado de Derecho”.

Desde ese día, pasé el resto de mi educación universitaria estudiando todo lo que implica un Estado de Derecho. Y así aprendí que uno de los factores que hacen la diferencia entre un país desarrollado y uno en vías de desarrollo, es la fortaleza de sus instituciones y el Estado de Derecho.

Pero…¿Cómo se define un “Estado de Derecho”? Yo lo definiría de manera muy concreta como un Estado donde las leyes se crean de manera democrática -y lo más importante- que se hacen cumplir para todos sus ciudadanos sin excepción.

Esto significa que no basta que existan leyes democráticas, sino que se requiere un alto a la impunidad.

Porque aunque no quiero que suene al huevo y la gallina mi ejemplo, creo que cabe preguntar: ¿Qué fue primero, impunidad o corrupción ?

Me parece que la impunidad es la fuente de la corrupción. Si existiera un sistema de justicia eficiente e imparcial donde se castiga la corrupción y un marco institucional que promueva la rendición de cuentas, aquellos individuos tentados a actuar fuera de la ley pensarían dos veces antes de hacerlo.

Como lo señala Gary Becker en su Teoría del Crimen, los individuos no nacen siendo criminales, sino que tienen distintos costos y utilidades. Esta teoría sugiere que un individuo decidirá cometer un delito si su utilidad o beneficio esperado es mayor a la probabilidad de ser aprehendido y posteriormente  sancionado.

En México, la gran impunidad genera incentivos perversos en los individuos puesto que estos sabiendo que la probabilidad de ser acreedores a una sanción es muy baja, ven en determinadas actividades ilícitas una fuente rentable de ingresos a un bajo costo.

El Dr. Zedillo tiene razón, son tan solo tres palabras. El problema es cómo lo enderezamos. No veo a ningún presidenciable entrándole al tema en serio.

 

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